Primero una nota personal: diez años atrás yo me devoraba el libro "Rebel Withot a Crew", el diario de rodaje de El Mariachi y amaba a Robert Rodriguez tanto como a Tarantino. Y no fué solamente su incursión sin pasaje de vuelta al mundo de la cajita feliz en forma de película con "Spy Kids" lo que me hizo darle la espalda en el nuevo milenio. Fué eso y su perdida casi absoluta de criterio con cualquier proyecto que abordó ansiosamente después de la incomprendida "The Faculty". Lo que entra en esta lista son curiosamente cuatro peliculas que son lo mismo: la trilogia "Spy Kids" y "Shark Boy and Lava Girl" y en un costado apenitas mas sórdido, la vomitiva conclusión de la saga mariachi y la única que se salva de la quema, la definitivamente iconica "Sin City", un "Kill Bill" estilistico de segunda mano para la generación MSN. Pero es un ejemplo que hay que agarrar con pinzas, ya que el 60% o 70% de sus atributos provienen de otro autor, de otro medio y de otra época, todas ellas bastante superiores al mundo latinoide-wannabe de "todo-lo-puedo" Robert. El tipo entró en un torbellino de delirios de grandeza y de autosuficiencia enfermiza. Se convirtió en lo que siempre pudo pero no debería haberse convertido: una maquina de chorizos.Es entonces cuando "Planet Terror" llega como la bocanada más fresca de aire que la boca apestada a tacos de Rodriguez puede liberar hoy en día. Es un chorizo, pero en mejor estado. Su capricho esta vez es homenajear al que sea quizás su mayor idolo: John Carpenter. Como el director de "Halloween", Robert ha estado también manofacturando las bandas sonoras de sus peliculas y su práctica llega a sus mejores frutos en esta ocasión. El score de "Planet Terror" es probablemente su mayor fuerte: simple, efectista, CINEFILO. La música que puede componer un director que compone, como Carpenter. El resto de los piropos carpenterianos van a su película preferida: "Escape From New York". "Planet Terror" es un "Escape..." arrastrado por los pelos al siglo 21, envuelto en la misma noche negra y con zombies que explotan voluminosamente. Y como el producto exploitation que se propone ser, "Planet Terror" se sostiene en un solo y constante concepto: el "delivery" de los elementos que prometen estar. Robert Rodriguez consigue entonces hacer algo que no hacía desde los primeros minutos de "Spy Kids" (una vez mas, no cuento "Sin City"): no aburrir. Y no defraudar. Y ser predecible. Y está bien. Fué el que tuvo más en cuenta lo que "Grindhouse" iba a ser desde un principio y ahí la tenés. "Planet Terror". Fin.

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